Antonio José de Sucre: el Gran Mariscal de Ayacucho
El 9 de diciembre de 1824, en una planicie andina llamada Ayacucho —que en quechua significa "rincón de los muertos"—, un general venezolano de 29 años comandó un ejército de seis mil hombres contra casi diez mil soldados realistas. En menos de seis horas, el dominio español sobre Sudamérica quedó liquidado para siempre. Ese general era Antonio José de Sucre, nacido en Cumaná el 3 de febrero de 1795, asesinado en una emboscada en Berruecos el 4 de junio de 1830. Vivió 35 años. Cambió la historia de un continente.
Cumaná, familia militar y orfandad temprana
Sucre nació en una familia con tradición castrense. Su padre, el teniente Vicente de Sucre y Urbaneja, servía en el ejército colonial. Su madre, María Manuela de Alcalá, murió cuando Antonio José tenía apenas siete años. Esa pérdida temprana marcó su infancia. Peor aún: todos sus hermanos maternos perecieron durante la Guerra de Independencia.
A pesar de las circunstancias, Sucre recibió una formación sólida. Estudió en la Escuela de Ingenieros del coronel Tomás Mires en Caracas, donde durante cinco años se preparó en matemáticas, agrimensura, fortificación y artillería. Esa educación técnica, inusual entre los próceres de la independencia, fue la base de su genio táctico.
La revolución política de 1810 interrumpió sus estudios. Sucre, que tenía quince años, se sumó a la causa patriota como la mayoría de los jóvenes de su generación.
Los años duros: de soldado novato a coronel
Los primeros años de Sucre en la guerra fueron de derrotas y aprendizaje. Participó en la campaña de Miranda en 1812, que terminó con la caída de la Primera República. Combatió en los valles de Aragua y en Urica en 1814, durante la Segunda República, que también cayó. Vivió el exilio en las Antillas.
De vuelta en Venezuela en 1815, siguió peleando en Guayana y en la cuenca del Orinoco. Su ascenso fue constante. En 1816, el general Santiago Mariño lo nombró jefe de su Estado Mayor y le otorgó el rango de coronel, además del mando de la provincia de Cumaná. Tenía veintiún años.
En 1818 marchó a Angostura (hoy Ciudad Bolívar), donde se convirtió en uno de los oficiales de mayor confianza de Simón Bolívar. La relación entre ambos fue de las más sólidas de toda la independencia. Bolívar reconoció en Sucre algo que pocos tenían: capacidad militar combinada con talento diplomático y lealtad sin fisuras.
La Campaña del Sur: Pichincha y la liberación de Ecuador
En enero de 1821, Bolívar designó a Sucre para dirigir operaciones en el sur del continente. El encargo era ambicioso: incorporar la provincia de Guayaquil a la Gran Colombia y derrotar a las fuerzas realistas que controlaban la región.
Sucre llegó a Guayaquil el 6 de abril de 1821 y firmó un tratado que colocaba a la provincia bajo protección colombiana. Luego comenzó las operaciones militares. El 19 de agosto obtuvo una victoria importante en Yaguachi contra las fuerzas del mariscal Melchor Aymerich.
Pero la batalla decisiva fue la de Pichincha, librada el 24 de mayo de 1822 en las faldas del volcán, a más de 3.000 metros de altura, a las puertas de Quito. Las tropas patriotas derrotaron al ejército realista en una acción que duró unas cuatro horas. La victoria aseguró la independencia de lo que hoy es Ecuador.
El 16 de junio de 1822, Sucre entró en Quito como libertador. Tenía 27 años.
Ayacucho: la batalla que terminó con el imperio
Tras la liberación de Ecuador, Sucre se incorporó al Estado Mayor de Bolívar para la campaña del Perú. Participó en la Batalla de Junín y en las operaciones que fueron acorralando a las fuerzas realistas del virrey José de la Serna.
Cuando Bolívar tuvo que regresar a la costa por asuntos de Estado, y el Congreso de Colombia le retiró el mando del ejército colombiano en Perú, el Libertador formalizó lo que ya había decidido: dejó a Sucre al frente de las operaciones finales.
El 9 de diciembre de 1824, en la Pampa de Quinua, a 3.400 metros sobre el nivel del mar y a 37 kilómetros de la ciudad de Ayacucho, se libró la batalla definitiva. Sucre comandó un ejército compuesto por unos 4.500 colombianos, 1.200 peruanos y cerca de un centenar de argentinos, restos del Ejército de los Andes. Enfrente tenía casi 10.000 soldados realistas.
Sucre aprovechó el terreno: una pequeña colina le permitió observar los movimientos del enemigo y colocar sus tropas con ventaja. Los realistas atacaron desde una posición desfavorable, obligados a bajar del cerro Condorcunca. Las tropas patriotas avanzaron como un frente cohesionado. El virrey La Serna fue capturado durante el combate. Esa misma tarde, el general José de Canterac, asumiendo el mando realista, se presentó ante Sucre para negociar la rendición.
La Capitulación de Ayacucho se firmó ese mismo día. Tres siglos de dominio español en Sudamérica llegaban a su fin. Sucre tenía 29 años. Bolívar escribió sobre él:
"El general Sucre es el padre de Ayacucho, el redentor de los hijos del Sol; es el que ha roto las cadenas con que envolvió Pizarro el imperio de los Incas."
El Parlamento peruano le otorgó el título de Gran Mariscal de Ayacucho y el rango de General en Jefe de los Ejércitos.
Presidente de Bolivia
Tras Ayacucho, Sucre avanzó hacia el Alto Perú, donde pacificó la resistencia realista restante. Siguiendo instrucciones de Bolívar, organizó la administración del territorio, que en 1825 se constituyó como república independiente con el nombre de Bolivia, en honor al Libertador.
Sucre fue designado presidente. Asumió el cargo el 29 de diciembre de 1825. Su gobierno promovió la educación, la abolición de formas de servidumbre indígena y la organización institucional del nuevo Estado. Pero enfrentó dificultades enormes: conspiraciones internas, motines militares y la oposición del Perú a la independencia boliviana.
En 1828, tras varias sublevaciones, Sucre renunció a la presidencia. Tenía 33 años y ya cargaba heridas de guerra y un agotamiento que no disimulaba.
El diplomático: el Tratado de Regularización de la Guerra
Además de estratega, Sucre fue negociador. Uno de sus logros más notables fuera del campo de batalla fue su participación en el Tratado de Regularización de la Guerra, firmado en 1820 entre patriotas y realistas. Este acuerdo buscó humanizar el conflicto: estableció normas para el trato de prisioneros y la protección de civiles.
Bolívar valoró ese tratado tanto como cualquier victoria militar. Escribió que era "digno del alma de Sucre" y que "la benignidad, la clemencia, el genio de la beneficencia lo dictaron".
Berruecos: el asesinato que truncó todo
En 1830, la Gran Colombia se desmoronaba. Venezuela se había separado. Ecuador se inclinaba hacia lo mismo. Bolívar, enfermo, perdía poder. En ese contexto, Sucre fue nombrado presidente del Congreso Admirable, el último intento de salvar la unión.
Los enemigos de Bolívar interpretaron ese nombramiento como la designación de Sucre como sucesor del Libertador. Decidieron eliminarlo.
El 4 de junio de 1830, un viernes por la mañana, Sucre cabalgaba por las montañas de Berruecos, en la región de Pasto (actual Colombia), camino a Quito para reunirse con su esposa, la marquesa Mariana Carcelén de Guevara. En un sendero estrecho, cuatro hombres armados lo esperaban en emboscada. Cuando pasó la comitiva, una voz gritó su nombre. Los disparos lo alcanzaron de inmediato.
Sucre murió a los 35 años. La identidad de quienes ordenaron su asesinato sigue siendo materia de debate histórico, aunque el general José María Obando ha sido señalado como principal responsable por la historiografía tradicional.
Bolívar, al enterarse, dijo que habían derramado "la sangre del más inocente". Murió él mismo seis meses después, el 17 de diciembre de 1830.
Datos clave para recordar
- Nació el 3 de febrero de 1795 en Cumaná. Murió asesinado el 4 de junio de 1830 en Berruecos, Colombia.
- Estudió matemáticas, fortificación y artillería en la Escuela de Ingenieros de Caracas durante cinco años.
- Liberó Ecuador en la Batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822).
- Selló la independencia de Sudamérica en la Batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824), con 29 años.
- Fue presidente de Bolivia entre 1825 y 1828.
- Participó en la redacción del Tratado de Regularización de la Guerra (1820).
- Bolívar lo llamó "el padre de Ayacucho" y "el redentor de los hijos del Sol".
- Sus restos descansan en la Catedral de Quito, no en Venezuela. Su cenotafio en el Panteón Nacional de Caracas permanece vacío.
Cómo se conmemora hoy
En Venezuela, un estado lleva su nombre: Sucre, cuya capital es Cumaná, la ciudad donde nació. La moneda venezolana se llamó bolívar, pero la unidad menor fue el céntimo de sucre durante décadas. Plazas, avenidas, liceos y universidades recuerdan su nombre en todo el país.
En Bolivia, la capital constitucional se llama Sucre en su honor. En Ecuador, la antigua moneda nacional fue el sucre hasta la dolarización del año 2000. En Quito, la Catedral Metropolitana guarda sus restos. En el Panteón Nacional de Caracas, su cenotafio —obra del escultor español Juan Bautista Sales Ferré— espera unos restos que nunca han llegado.
El 3 de febrero se recuerda su natalicio. El 4 de junio se conmemora su muerte. Ambas fechas son momentos para revisar la trayectoria de un hombre que, en apenas dos décadas de vida pública, liberó países, presidió uno, humanizó la guerra y fue asesinado antes de cumplir 36 años.
Sucre fue el más joven de los grandes estrategas de la independencia y el que menos tiempo tuvo para disfrutar lo que construyó. Su historia merece ser contada sin atajos. Si te interesa la independencia de Venezuela y de Sudamérica, empieza por él: el cumanés que a los 29 años le puso fin a un imperio.