El Caracazo: qué pasó el 27 de febrero de 1989

El 27 de febrero de 1989, Venezuela vivió el estallido social más violento de su historia contemporánea. Lo que comenzó como una protesta por el aumento del pasaje en Guarenas, una ciudad dormitorio al este de Caracas, se convirtió en horas en una ola de saqueos, barricadas y enfrentamientos que se extendió por la capital y otras ciudades del país. El gobierno de Carlos Andrés Pérez respondió con la suspensión de garantías constitucionales y el despliegue del ejército. La represión dejó un saldo de muertos que todavía se discute: las cifras oficiales hablan de 276 fallecidos; organizaciones de derechos humanos estiman que pudieron ser más de 3.000. A ese episodio se le conoce como El Caracazo.

Las causas: el paquetazo económico

Venezuela llegó a febrero de 1989 en una situación económica grave. La caída de los precios del petróleo en los años 80, el agotamiento del modelo rentista, la devaluación del bolívar, la inflación creciente y una deuda externa asfixiante habían erosionado el nivel de vida de la población.

Carlos Andrés Pérez asumió la presidencia el 2 de febrero de 1989, apenas 25 días antes del estallido. En su primer gobierno (1974-1979), Pérez había sido el presidente de la bonanza petrolera, la Venezuela de los petrodólares. Muchos esperaban que repitiera esa prosperidad.

Pero la situación era otra. Pérez anunció un programa de ajuste macroeconómico acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), conocido popularmente como "el paquetazo". Las medidas incluían:

  • Liberación de precios de bienes y servicios previamente controlados.
  • Aumento del precio de la gasolina.
  • Aumento de las tarifas del transporte público (hasta un 100%).
  • Eliminación de subsidios a productos de la cesta básica.
  • Unificación del régimen cambiario con devaluación del bolívar.
  • Aumento de las tasas de interés.
  • Privatización de empresas del Estado.

Las medidas se aplicaron de golpe, sin transición ni programa social compensatorio que amortiguara el impacto sobre la población de menores ingresos.

El 27 de febrero: los hechos

El lunes 27 de febrero, el aumento del pasaje del transporte público entró en vigencia. En Guarenas, pasajeros que abordaban autobuses para ir a trabajar se encontraron con tarifas duplicadas. Las protestas comenzaron en las terminales de autobuses y se extendieron rápidamente por la autopista que conecta Guarenas con Caracas.

En pocas horas, la protesta se convirtió en disturbios generalizados. Los saqueos alcanzaron supermercados, abastos, tiendas, ferreterías y depósitos. Las barricadas cerraron calles y avenidas. El caos se extendió a Caracas, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Mérida, Ciudad Guayana y otras ciudades.

La policía se vio desbordada. Los cuerpos de seguridad locales no tenían capacidad para controlar una insurrección de esa magnitud.

La represión: el Plan Ávila

El gobierno de Pérez suspendió las garantías constitucionales y activó un plan de orden público que implicó el despliegue del Ejército, la Armada, la Aviación, la Guardia Nacional y la Policía Metropolitana en las calles. Se decretó toque de queda.

La represión militar fue desproporcionada. Soldados armados con fusiles de guerra patrullaron barrios populares de Caracas y otras ciudades. Hubo disparos contra civiles, allanamientos masivos, detenciones arbitrarias y ejecuciones extrajudiciales. Los testimonios de sobrevivientes y las investigaciones posteriores documentaron casos de personas asesinadas en sus casas, en las colas del pan o simplemente por estar en la calle durante el toque de queda.

Los muertos fueron enterrados en fosas comunes. La más conocida es la del sector La Peste, en el Cementerio General del Sur de Caracas, donde se hallaron restos de decenas de personas sin identificar.

Las cifras

El saldo exacto del Caracazo sigue siendo materia de controversia:

  • Las cifras oficiales del gobierno de la época reportaron 276 muertos.
  • Organizaciones como COFAVIC (Comité de Familiares de Víctimas del Caracazo) y otras ONG de derechos humanos han documentado casos que sugieren que el número real podría superar los 3.000 fallecidos.
  • Se documentaron además cientos de heridos, desaparecidos y detenidos.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado venezolano por los hechos del Caracazo en sentencias de 1999 y 2002, determinando que hubo violaciones graves a los derechos humanos, incluyendo ejecuciones extrajudiciales y uso desproporcionado de la fuerza.

Las consecuencias

El Caracazo no fue un episodio aislado. Fue un punto de quiebre que marcó el fin de una era en la política venezolana. Sus consecuencias se desplegaron durante los años siguientes:

  • El 4 de febrero de 1992, un grupo de militares liderados por el teniente coronel Hugo Chávez intentó un golpe de Estado contra Pérez. El golpe fracasó militarmente, pero Chávez, al asumir la responsabilidad públicamente, se convirtió en una figura política nacional.
  • El 27 de noviembre de 1992, hubo un segundo intento de golpe.
  • En 1993, Carlos Andrés Pérez fue destituido de la presidencia por el Congreso y enjuiciado por malversación de fondos.
  • En 1998, Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales, en un proceso político que muchos analistas vinculan directamente con la fractura que abrió el Caracazo.

Datos clave para recordar

  • El Caracazo ocurrió el 27 de febrero de 1989.
  • Fue detonado por el aumento del pasaje del transporte público, en el marco del paquete de ajuste económico de Carlos Andrés Pérez.
  • Comenzó en Guarenas y se extendió a Caracas y otras ciudades.
  • El gobierno suspendió garantías y desplegó al Ejército.
  • Las cifras de muertos oscilan entre 276 (oficiales) y más de 3.000 (según ONG).
  • La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado venezolano.
  • El Caracazo es considerado un antecedente directo de los cambios políticos de los años 90 en Venezuela.

Por qué importa recordar el Caracazo

El Caracazo puso en evidencia la distancia entre una élite política que administraba la riqueza petrolera y una población que había sido expulsada de los beneficios de esa riqueza. Mostró que un paquete económico aplicado sin protección social puede desatar una crisis humana. Y demostró que la respuesta militar contra una protesta civil tiene costos que ningún país debería estar dispuesto a pagar.

Cada 27 de febrero, Venezuela recuerda esa fecha. Las lecturas son diversas según la posición política de quien las haga. Pero los hechos —los muertos, las fosas comunes, la represión, la condena internacional— no son materia de opinión. Son parte del registro histórico de un país que todavía busca formas de procesar las heridas que dejó ese día.

Conocer el Caracazo no es un ejercicio de nostalgia ni de militancia. Es un acto de memoria necesario para entender de dónde viene la Venezuela de hoy.

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