José Antonio Páez: del llano al poder en Venezuela
Pocos personajes en la historia de Venezuela recorrieron un camino tan largo como el de José Antonio Páez. Nació el 13 de junio de 1790 en Curpa, actual estado Portuguesa, en una familia humilde de origen canario. Aprendió a montar, a lancear y a arrear ganado en los llanos de Apure. A los veinte años se unió a la guerra de independencia como soldado raso. A los cuarenta era presidente de la República. Murió el 6 de mayo de 1873 en Nueva York, a los 82 años, lejos del llano que lo hizo leyenda.
Infancia en la pobreza y escape a los llanos
Páez fue hijo de Juan Victorio Páez, funcionario menor del Estanco del Tabaco, y de María Violante Herrera. La familia era numerosa y pobre. Sus primeras letras las aprendió en la escuela privada de Gregoria Díaz, en Guama. No tuvo educación formal más allá de eso.
En 1807, cuando tenía diecisiete años, fue asaltado por cuatro malhechores en el bosque de Mayurupí, camino de regreso desde Cabudare. Páez mató a uno y puso en fuga a los otros tres. Ese hecho —un homicidio en defensa propia— lo obligó a huir hacia los llanos de Apure, donde se empleó como peón en el hato La Calzada, propiedad de Manuel Antonio Pulido.
Fue en esos llanos donde Páez se convirtió en jinete experto, diestro con el lazo y la lanza, capaz de dominar caballos cerreros y cruzar ríos crecidos. En 1809 se casó con Dominga Ortiz en Canaguá y se dedicó al comercio de ganado. Para entonces ya era un llanero completo: un hombre formado por la sabana, no por la academia.
De peón a caudillo militar
La guerra de independencia llegó a los llanos y Páez se metió de lleno. A finales de 1810 se alistó en un escuadrón de caballería organizado por su antiguo patrón, Pulido. Militó en esas filas hasta 1813, cuando pidió la baja con el grado de sargento primero.
Se reincorporó al poco tiempo y comenzó un ascenso vertiginoso. Lo que lo distinguía no era la estrategia de manual —nunca la estudió—, sino un instinto táctico feroz y un carisma que los llaneros seguían sin cuestionarlo. Año tras año fue ganando enfrentamientos contra fuerzas realistas con bandas de jinetes que él mismo reclutaba y comandaba.
Para 1818, Páez controlaba una de las fuerzas patriotas más poderosas del país. Bolívar lo sabía. Lo necesitaba. La alianza entre el caraqueño ilustrado y el llanero autodidacta fue una de las claves de la independencia.
Las Queseras del Medio: la batalla que lo inmortalizó
El 2 de abril de 1819 ocurrió la acción militar más célebre de Páez. En un paraje llamado Las Queseras del Medio, en el estado Apure, entre los ríos Arauca y Matiyure, Páez cruzó el río a la cabeza de 153 lanceros y se lanzó contra el campamento del general español Pablo Morillo, que disponía de más de mil jinetes.
La maniobra fue audaz hasta lo temerario. Páez fingió una retirada para atraer a la caballería realista hacia una posición donde Bolívar tenía apostada infantería. Cuando los españoles se desordenaron al intentar rodear a sus lanceros, Páez dio la orden que se volvió leyenda: "¡Vuelvan caras!". Sus jinetes giraron en seco y cargaron contra los realistas desorganizados.
El resultado fue devastador para los españoles. Las fuentes patriotas contabilizan unas 400 bajas realistas contra apenas 2 muertos y 6 heridos entre los lanceros. Bolívar, desde la otra orilla del río, presenció la acción. Tras la batalla, condecoró a Páez y a sus hombres con la Orden de los Libertadores y pronunció una frase que los soldados recordarían: "Lo que hicisteis no es más que un preludio de lo que podéis hacer".
Carabobo: el golpe definitivo
La Batalla de Carabobo, librada el 24 de junio de 1821, selló la independencia militar de Venezuela. Páez comandó la primera división del ejército patriota y tuvo una actuación decisiva. Tras esa victoria, Bolívar lo nombró Comandante General de las provincias de Caracas, Barquisimeto, Barinas y Apure.
De allí en adelante, Páez fue el hombre más poderoso de Venezuela. Bolívar partió hacia el sur a continuar las campañas de liberación. Páez se quedó con el control efectivo del territorio.
La Cosiata y la ruptura con Bolívar
La Gran Colombia —el proyecto de Bolívar para unir Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá bajo un solo gobierno— empezó a resquebrajarse casi desde su nacimiento. En Venezuela crecía el descontento con las decisiones que se tomaban desde Bogotá, bajo la vicepresidencia de Francisco de Paula Santander.
El 30 de abril de 1826, Páez encabezó en Valencia el movimiento conocido como La Cosiata (o Revolución de los Morrocoyes), que rechazaba la Constitución de Cúcuta de 1821 y las medidas del gobierno central. No fue una declaración formal de separación, pero sí un desafío abierto a la autoridad de Bogotá.
Bolívar viajó a Venezuela a mediados de 1827 y logró un acuerdo temporal con Páez. Pero una vez que el Libertador regresó a Bogotá, el poder de Páez siguió creciendo. A finales de noviembre de 1829, una asamblea reunida en el convento de San Francisco, en Caracas, desconoció la autoridad de Bolívar y entregó formalmente el poder a Páez. La separación de Venezuela de la Gran Colombia quedó consumada.
Tres veces presidente
Páez dominó la política venezolana durante más de tres décadas. Gobernó directamente en tres períodos y controló el poder detrás de bastidores cuando no ocupaba la presidencia.
Primer período (1830-1835)
En mayo de 1830, el Congreso Constituyente de Valencia nombró a Páez presidente provisional. El 24 de marzo de 1831 fue electo presidente constitucional con 136 de 158 votos. Durante este mandato promulgó la Constitución de 1830, organizó las primeras instituciones del Estado venezolano separado de la Gran Colombia y estableció una alianza con la oligarquía conservadora que definió la política del país por años.
Segundo período (1839-1843)
Electo nuevamente, asumió el 1 de febrero de 1839. En este mandato se ocupó de la educación pública, la deuda externa heredada de la Gran Colombia y realizó un acto de enorme carga simbólica: la repatriación de los restos de Simón Bolívar a Caracas. Fue sucedido por el general Carlos Soublette.
Tercer período (1861-1863)
El regreso de Páez al poder no fue pacífico. Venezuela llevaba años de inestabilidad. La Guerra Federal (1859-1863) enfrentaba a conservadores y liberales en un conflicto sangriento. Páez asumió como dictador el 10 de septiembre de 1861, invocando la necesidad de orden. Este tercer mandato fue el más oscuro de su carrera: se ejecutaron sentencias sin juicio, se asesinó a prisioneros y se profundizó la crisis.
El Tratado de Coche, firmado en abril de 1863, puso fin a la Guerra Federal y al gobierno de Páez. El 13 de agosto de 1863, el Centauro de los Llanos salió de Venezuela por tercera y última vez.
Exilio, muerte y regreso al Panteón
Páez fijó su residencia en Nueva York. Allí vivió sus últimos años, recibido con cortesía por las autoridades estadounidenses. En 1867 publicó su Autobiografía del General José Antonio Páez, un testimonio directo de sus vivencias durante la guerra y el ejercicio del poder.
El 6 de mayo de 1873, tras una afección respiratoria contraída durante una caminata invernal por el Central Park, Páez murió en Nueva York a los 82 años. Su cuerpo fue embalsamado por un médico cubano exiliado y enterrado con honores militares.
Sus restos quedaron en el olvido hasta que el presidente Juan Pablo Rojas Paúl decretó su repatriación. En 1888, los huesos de Páez regresaron a Venezuela y fueron inhumados en el Panteón Nacional. Sus armas, condecoraciones y uniformes se conservan en el Museo Bolivariano de Caracas.
Datos clave para recordar
- Nació el 13 de junio de 1790 en Curpa, estado Portuguesa. Murió el 6 de mayo de 1873 en Nueva York.
- Sus apodos: "El Centauro de los Llanos", "El León de Payara", "El Taita" y "La Primera Lanza de los Llanos".
- Protagonizó la Batalla de las Queseras del Medio (2 de abril de 1819) con 153 lanceros contra más de 1.000 jinetes realistas.
- Fue pieza clave en la Batalla de Carabobo (24 de junio de 1821), que selló la independencia de Venezuela.
- Lideró La Cosiata (1826), el movimiento que inició la separación de Venezuela de la Gran Colombia.
- Fue presidente de Venezuela tres veces: 1830-1835, 1839-1843 y 1861-1863.
- Publicó su autobiografía en 1867, desde su exilio en Nueva York.
- Sus restos fueron repatriados al Panteón Nacional en 1888.
Cómo se recuerda hoy
La figura de Páez genera lecturas opuestas. Para unos es el héroe llanero que encarnó la fuerza popular de la independencia, el hombre que pasó de peón de hato a jefe de Estado. Para otros es el caudillo que traicionó el proyecto unitario de Bolívar, separó a Venezuela de la Gran Colombia y sentó un precedente de poder personalista que marcó al país durante décadas.
Ambas lecturas tienen sustento. Páez fue un militar brillante y un gobernante contradictorio. Su primer período presidencial fue relativamente ordenado. Su tercera presidencia fue una dictadura. Su legado es tan complejo como la Venezuela que ayudó a fundar.
Su nombre está en municipios, plazas, avenidas y escuelas de todo el país. El estado Portuguesa, donde nació, lo reivindica como hijo ilustre. En los llanos de Apure, donde forjó su leyenda, el campo de Las Queseras del Medio es un sitio de memoria. Cada 2 de abril, Venezuela recuerda aquella carga de 153 lanceros que cambió el rumbo de la guerra.
Conocer a Páez es entender una tensión que recorre toda la historia venezolana: la distancia entre el heroísmo militar y el ejercicio del poder civil, entre la gesta libertadora y el caudillismo que vino después. Su vida —del llano al palacio, del palacio al exilio— cuenta esa historia mejor que cualquier libro de texto. Vale la pena leerla completa y sacar conclusiones propias.